viernes, 19 de marzo de 2010

EL ESPACIO DESDE UNA OPTICA INTERDISIPLINARIA


tenemos a Ma. Luz Callejo y Carmen Llopis (1992) quienes mencionan que “el espacio se empieza a captar a través de la observación de los objetos. A su vez, se sigue un proceso que poco a poco evoluciona en 3 etapas: vivido, percibido y concebido.”


En el espacio vivido donde se presenta hasta los 7 años, existe un pensamiento intuitivo y egocéntrico. Es por ello que solo existe una idea concreta del espacio. Este último es nombrado “el espacio del aquí” y es percibido a través de su propio cuerpo y movimiento.


Por último, existe una experiencia del espacio físico en contacto con lo biológico vivenciado a partir de movimientos y locomociones.
El espacio percibido se presenta hasta los 10 años. En él no se necesita una experimentación biológica. Es el espacio del “allá”, en donde además se sitúan los objetos en espacios más extensos o alejados.
También surge la distinción de distancias a partir de la observación y la orientación de puntos cardinales.


Por último, se encuentra el espacio concebido, el cual se presenta hasta los 11 y 12 años. Aquí se marca el comienzo de un pensamiento abstracto y la observación es más analítica.
También hay una transformación rápida, es decir, se va adquiriendo un pensamiento más objetivo y se manifiesta un proceso de localización.

Conforme el niño abandona la etapa del egocentrismo, se vuelve capaz de proyectar una orientación de su esquema corporal al mundo que le rodea. Durante la noción del espacio geográfico, existe un momento llamado estructuración del espacio. María Luz Callejo (1997) dice que en esa estructuración, el niño toma conciencia:


Ø Del espacio que ocupa su cuerpo.
Ø De aquella delimitación del objeto en el espacio.
Ø De las distancias y esquematización en el espacio.
Ø De la orientación del espacio.
Ø De las posiciones de los objetos en el espacio.


El profesor debe ayudar al alumno a la comprensión de su medio espacial. La finalidad es favorecer el aprendizaje significativo, ya que partirá de una experiencia diaria para que la percepción sea profunda.

viernes, 12 de marzo de 2010

la enseñanza de la Geografía

Norman J. Graves es uno de los más acreditados especialistas en las
cuestiones de la enseñanza de la Geografía. Su actividad como profesor de
segunda enseñanza le ha permitido vivir muy de cerca el proceso de cambio
que, en las últimas décadas, ha venido experimentando la didáctica de la
Geografía. Y, desde luego, ha participado activamente en él.
A pesar de hallarnos inmersos en un ambiente de renovación conceptual
de la ciencia geográfica y en pleno proceso de reestructuración de las
enseñanzas medias, es triste, y a la vez preocupante, el escaso eco que en
el seno de la comunidad de geógrafos españoles, universitarios y no universitarios,
han adquirido las voces preocupadas por los problemas referentes
a la enseñanza de la Geografía.
En este contexto, la aparición en castellano del libro de Norman J. Graves,
publicado por Visor, constituye una excelente aportación, y en consecuencia,
merece una lectura reflexiva por parte de los profesores de Geografía. Su gran
mérito consiste en introducirnos con habilidad y suma claridad en algunos de
los debates más actuales suscitados en torno a las perspectivas, a los objetivos
y a los problemas del aprendizaje en Geografía.
El autor, buen conocedor de los temas, plantea, expone y opina sobre
cuestiones fundamentales que hoy los profesores de Geografía no podemos
ignorar. Se trata de cuestiones tan importantes como las siguientes: qué
enfoque adoptar en el diseño de nuestros programas; qué perspectiva epistemológica
es la más adecuada para los niveles de enseñanza básica y
medias; si es necesario que la Geografía se enseñe como materia aparte o
es más conveniente la incorporación de objetivos geográficos en algún programa
integral de estudios, como el de Ciencias Sociales; qué función se le
asigna a la Geografía en el proceso educativo; cuáles son sus fines últimos.